Un enemigo invisible: los microplásticos y sus impactos en la salud humana.
En junio de 2026 la Clínica Jurídica Espeletia realizó dos espacios de diálogo sobre uno de los desafíos ambientales y sanitarios más relevantes de nuestra época: la presencia de microplásticos en el cuerpo humano.
El pasado 18 de junio, los estudiantes Sara Acosta, Laura Montoya y Nicolás Sotelo, miembros de nuestra clínica, compartieron una aproximación conceptual y jurídica sobre los microplásticos. Al respecto, señalaron que éstos aluden a los fragmentos de polímeros sintéticos de menos de 5 mm que ingresan al cuerpo por ingestión, inhalación y contacto dérmico. La evidencia revisada muestra afectaciones en los sistemas respiratorio, digestivo, nervioso, reproductivo y endocrino de los seres humanos. A esto se suman los aditivos tóxicos que suelen acompañarlos, como el bisfenol A, los ftalatos, los metales pesados y los retardantes de llama, vinculados a la disrupción hormonal, la infertilidad y a ciertos tipos de cáncer.
En el plano normativo, países como Reino Unido, Francia, España y Suecia regulan parcialmente las microesferas plásticas, pero dejan por fuera fuentes como los textiles o los empaques. Colombia todavía no cuenta con una regulación específica sobre microplásticos. Lo más cercano es la Ley 2232 de 2022, sobre plásticos de un solo uso, que prohíbe su producción y comercialización de forma gradual. En un plazo de dos años, desde su entrada en vigencia, dicho estatuto prohíbe productos como las bolsas plásticas en zonas de pago en el punto de venta, los pitillos, los mezcladores de bebidas y los soportes plásticos de los copitos. En un plazo de ocho años, a su vez, prohíbe otras modalidades como el confeti, los platos, vasos, cubiertos y bandejas desechables, y los recipientes para llevar comida.
Ante este vacío normativo local, los integrantes de la clínica destacaron dos herramientas jurídicas. La primera alude al artículo 79 de la Constitución, que reconoce el derecho de todas las personas a gozar de un ambiente sano. La segunda es el principio de precaución, que la Corte Constitucional ha desarrollado en sentencias como la C-293 de 2002 y la T-1077 de 2012. Según este principio, las autoridades deben actuar de manera preventiva cuando existe peligro de un daño grave e irreversible sobre los ecosistemas, aunque no haya certeza científica absoluta sobre sus causas e impactos concretos. La Corte también ha precisado que esta protección cubre la salud humana frente a riesgos ambientales. Es el caso de los microplásticos, los efectos sobre el cuerpo humano hasta ahora comienzan a ser objeto de mediciones.

Si quieres saber más sobre los microplásticos y su impacto en la salud, puedes consultar:
- Micro(nano)plásticos en el medio ambiente: una descripción de los efectos potenciales a la salud humana: artículo de la revista Epistemus.
- Microplásticos, un problema de salud pública emergente: artículo de la Revista Información Científica.
- La exposición humana a los microplásticos y sus riesgos para la salud: artículo de la revista Environment & Health.
- Exposición alimentaria y por inhalación a partículas de nano y microplásticos y sus posibles efectos en la salud humana: informe de la Organización Mundial de la Salud.
- Sentencia C-293 de 2002 de la Corte Constitucional: decisión que fijó los requisitos para aplicar el principio de precaución en Colombia.
Charla: «Microplásticos en el cuerpo humano: ¿qué sabemos hasta ahora?»
Por otro lado, el 26 de junio recibimos como invitadas a Elisabeth Restrepo Parra, científica, profesora de la Universidad Nacional de Colombia e investigadora sénior, y a María Valentina Suárez León, magíster y estudiante de doctorado en Ciencias Físicas de la misma institución. Ambas compartieron los resultados de sus investigaciones recientes sobre los microplásticos y sus efectos en el cuerpo humano.

Entre sus hallazgos y reflexiones destacamos las siguientes:
- Un nuevo criterio de peligrosidad. La peligrosidad de una partícula de plástico ya no se evalúa solo por su tamaño. La investigación al respecto se ha ido estandarizando hacia el análisis de la composición del polímero. Para ello se usan la espectroscopía infrarroja, que identifica el tipo de plástico, y la microscopía electrónica de barrido, que determina su forma, tamaño y composición.
- Microplásticos en la placenta humana. Según las científicas, ya se confirmó su presencia en todos los compartimentos placentarios, con mayor detección en el lado fetal. Los polímeros frecuentemente hallados fueron el polietileno, las poliamidas y los aminoplásticos. En cuanto al PVC, señalaron que contiene aditivos difíciles de identificar, por lo que podría estar presente en la placenta sin que el análisis de laboratorio lo detecte con claridad.
- Un filtro selectivo. La placenta actúa como un filtro cuyo funcionamiento depende de las propiedades fisicoquímicas y la composición de los polímeros, así como de la arquitectura anatómica. Además, las estructuras sintéticas identificadas son capaces de absorber otros contaminantes.
- Un cuerpo que no logra eliminarlos. El organismo humano cuenta con un sistema de excreción, pero resulta insuficiente en este caso: se ha documentado la acumulación de microplásticos en tejidos como el placentario, y aún no existe un tratamiento comprobado para eliminarlos.
- Una ciencia que apenas comienza. La investigación sobre los efectos a mediano y largo plazo de estas partículas microscópicas en el cuerpo humano sigue siendo incipiente, en particular, porque las madres y los hijos incluidos en los estudios todavía deben llegar a etapas posteriores de la vida para hacerles un seguimiento adecuado.
- El gran reto: probar la causalidad. Para las investigadoras, el mayor desafío científico en la actualidad radica en establecer una relación causal directa entre los microplásticos y enfermedades o síntomas específicos. Esta prueba permitiría activar una respuesta más contundente por parte del Estado.
Sobre el contexto colombiano, las científicas advirtieron que el país produce más plástico del que consume internamente, lo que agrava la exposición. También señalaron que la mayoría de los datos disponibles provienen de Europa y no de Colombia, lo que dificulta diseñar medidas efectivas para la población y el territorio. A esto se suma la baja inversión nacional en ciencia y tecnología.
Como las vías de exposición más frecuentes son la oral y la respiratoria, las científicas además plantearon la necesidad de analizar si es posible que el Estado las regule y controle. También mencionaron que ya existen alternativas al plástico, como las arcillas en los cosméticos o el vidrio en envases y utensilios de cocina, aunque su adopción depende en gran medida del sector empresarial. Por último, insistieron en la importancia de generar conciencia desde los colegios, para que niñas, niños y adolescentes comprendan los riesgos de estos contaminantes.
Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, cada año se producen en el mundo más de 430 millones de toneladas de plástico. Dos tercios son productos de vida corta que en segundos o minutos se convierten en basura, invaden los océanos y, a menudo, llegan a la cadena alimentaria humana. Las personas podemos inhalar microplásticos del aire, ingerirlos con el agua y los mariscos, y absorberlos a través de productos para la piel. Según el mismo Programa, estas partículas ya se han encontrado en diversos órganos humanos e incluso en la placenta de recién nacidos, justo lo que confirmaron nuestras invitadas en sus investigaciones sobre la situación en Colombia.
Desde la Clínica Jurídica Espeletia seguimos promoviendo estos diálogos interdisciplinarios, convencidos de que comprender los retos ambientales de nuestro tiempo es el primer paso para exigir su regulación efectiva.
Si quieres saber más sobre los microplásticos en el cuerpo humano, puedes consultar:
- Plasticenta: primera evidencia de microplásticos en la placenta humana: el estudio italiano que encontró por primera vez microplásticos en placentas humanas.
- Nacemos con plástico: la científica colombiana que descubrió microplásticos en la placenta y el cordón umbilical: entrevista con nuestra invitada Elisabeth Restrepo Parra, en Enter.co.
- Nacemos con plástico: científicos colombianos descubrieron ese material en la placenta humana: artículo de El Colombiano sobre la investigación de nuestras invitadas.
- Microplásticos: consecuencias históricas de la contaminación por plásticos: reportaje del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.
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